¡MARISA PIÑEIRO SE TIENE QUE IR!

La Directora de RRHH de RTA S.E. Marisa Piñeiro, ya no encuentra límites en su afán de perjudicar a quienes trabajamos en Radio Nacional.

El 22 de mayo, mientras las y los trabajadores realizábamos un contundente paro de 4 horas y Radio Abierta, Marisa Piñeiro recorría, junto a una escribana, sector por sector de la radio, para anotar a quienes estaban o no en sus puestos de trabajo, en un claro acto de intimidación.

La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar. El accionar de esta funcionaria se denunció en la radio abierta y lejos de intimidar, exaltó aún más los ánimos de quienes hemos librado una enorme batalla contra la paritaria cero que quiso imponer Hernan Lombardi.

El desempeño ominoso de Piñeiro no proviene de un repollo. Es el emergente y el instrumento de la necesidad de este gobierno de utilizar cualquier método para disciplinar a los trabajadores, algo que se ve en cada una de las represiones que sufrimos, como cuando en diciembre, en el marco de la lucha salarial, fuimos gaseados frente al CCK. Heridos, contusos fue el saldo de un ataque salvaje hacia una manifestación pacífica.

El marco más general de toda esta barbarie es la política de destrucción y vaciamiento de los medios públicos, mientras se le otorgan beneficios fabulosos a los privados, para que le hagan de comparsa. Nunca hay que olvidarlo.

Sin embargo, todo lo anterior queda eclipsado por el suceso más reciente que vuelve a involucrar a Marisa Piñeiro y su gestión en RTA. Nos referimos a la negativa por parte de la Empresa a concederle dos días de atención familiar a una compañera cuyo hijo menor de edad debio ser atendido como parte de sus controles oncológicos, con el argumento frívolo, desaprensivo y, finalmente, infame, de que la orden médica que presentó decía “atención” en lugar de “reposo”. Sólo se trataría de un gesto estúpido, sino fuera que es dramático.

La mera descripción de lo sucedido nos exime de mayores comentarios respecto de este gesto brutal, la banalidad del mal encarnada en una persona como expresión de toda una política.

Piñeiro simplemente se tiene que ir. Su permanencia un minuto más en RTA es un factor de riesgo para todos nosotros, un atentado a las pautas de convivencia más elementales que deben primar en un espacio laboral.

Repudiamos su actitud, exigimos su renuncia y nos solidarizamos con la compañera víctima de esta crueldad y con su familia.

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