8 de Marzo
EN TIEMPOS OSCUROS, NUESTRA UNIDAD ES LA LUCHA
Compañeras, hoy nos encontramos en un momento histórico que nos exige más que un saludo cordial. Nos saludamos como lo que somos: la fuerza que sostiene al mundo, pero que hoy camina bajo la sombra de tiempos oscuros, con los tambores de una guerra mundial resonando en el horizonte.
Hoy denunciamos que la precariedad tiene rostro de mujer. Los bajos salarios no son una estadística, son el hambre en nuestros hogares, la imposibilidad de planificar un futuro y la carga doble de cuidados que recae sobre nuestras espaldas. La brecha salarial y la informalidad laboral nos golpean con mayor saña, intentando disciplinarnos a través de la escasez.
Debemos dejar de lado las divisiones que nos imponen desde arriba para enfocarnos en la única distinción que nos define en la lucha: nuestra condición de clase.
Nuestra historia es de lucha, no partimos de cero. Seguimos el camino de quienes nos enseñaron que la emancipación de la mujer es inseparable de la emancipación de toda la clase trabajadora. Las mujeres hemos sido, somos y seremos el motor de las transformaciones más profundas.
Nuestra esperanza no es una ilusión vaga, sino un proyecto político y social concreto. Luchamos por un mundo donde la vivienda sea un derecho humano y no una mercancía; la salud sea un bien común accesible para todas y todos y el sustento esté garantizado para cada familia, sin el miedo constante al mañana.
Este 8 de marzo, que nuestra voz sea un grito de unidad frente a la oscuridad del mundo.

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